Dos
hombres en la ciudad de Filipos, lograron salir de la cárcel por el solo hecho
de cantar.
Según fuentes cercanas tanto Pablo y Silas, a lo cual responde sus
nombres de ingreso al penal, la noche que fueron detenidos comenzaron a alabar
a Dios con gran fuerza esto provocó que hubiera un movimiento sísmico en el
lugar, los muros cayeron, uno de los carceleros pensó que habían escapado, pero
ellos permanecían en su devoción.
Sino logras alabar a Dios como se merece,
nada sucederá.
Por: Ricardo David Pinillos Trinidad

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