Un hombre de Ur de los
Caldeos, escuchó “haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu
nombre, y serás bendición”.
Él responde al nombre de Abram
y fue Dios quien lo llamó a que deje todo por su causa y viva de la fe, lo cual
nunca le faltó y sobreabundo en bendición.
Si se nos dice hoy en día como a
Abraham, que dejemos todo y vivamos por fe, ¿lo haríamos?
Por: Ricardo David Pinillos Trinidad.

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